Ven Espíritu Santo

En medio de nuestras dudas y miedos, crisis y conflictos que nos encogen y arrugan; cuando el desencanto lo pintarrajea todo y cuando nos secuestra la infelicidad,
VEN ESPIRITU CONSOLADOR Y LUMINOSO, para que se derritan los fantasmas amenazantes y encontremos perspectivas llenas de vigor y seducción.

En medio de tanto deterioro ambiental, contaminación, desertificación que avanza y destruye; cuando muchas especies desaparecen, los alimentos se acaparan y los recursos se desmoronan,
VEN ESPIRITU CREADOR, para que devolvamos el brillo y esplendor a la casa de todos, para que en la mesa común nadie quede afuera y la naturaleza sea fuente de bendición inagotable.

En medio de la fragmentación e inequidad, de las desvinculaciones y falta de compromiso; cuando nos enmudecemos con mordazas, cuando nos enladrillamos al abrazo y nos negamos a la reconciliación,
VEN ESPIRITU DE COMUNION Y ENCUENTRO, para generar dinamismos de vida, ternura y solidaridad, para sostenernos en diálogo sincero y desprendido servicio.

En medio de la rutina y del gris de cada día, de nuestros vacíos y sinsentidos, de nuestras abundancias y carencias; cuando nuestros bullicios y apatías nos agitan y arrullan,
VEN ESPIRITU DE ALEGRIA Y ESTREMECIMIENTO, para volver a asombrarnos y para inspirarnos a ser compositores e intérpretes de cancioneros y poemarios frescos, para pintar y tallar nuevas obras.

En medio del desamor y del abandono, de la desvalorización y de la indiferencia; desde la hostilidad y la agresión, desde las grietas y desgarros; cuando los anhelos se truncan y los suspiros caen en el abismo,
VEN ESPIRITU DE AMOR Y VIDA, para reforestarnos, para suscitar primaveras y apasionados deseos; para poner alas a las ilusiones, raíces a las opciones y remos a los vínculos.

En medio de nuestras nostalgias y fijaciones, obsesiones y obstinaciones, desde nuestros eclipses y motines; cuando somos curtidos y marcados por la resignación y el desahuciamiento,
VEN ESPIRITU DE ESPERANZA Y SERENIDAD, para desarmarnos y desblindarnos, para abrirnos al futuro y al mar adentro, para reinventarnos y confiar en tu susurro y en tu brisa.

En medio de nuestro mundo huidizo de Dios, autorreferenciado y saturado de sí; cuando nos satisfacemos anclados en la comodidad y asfixiados en la molicie plagada de frustración,
VEN ESPIRITU DE INTERIORIDAD Y ORACION, para gustar de la contemplación y saborear de la presencia divina, discreta y suave, que nos pide espacio para ver más, más lejos y más hondo.

Padre: Envía sobre la humanidad y sobre la creación el Espíritu que germina y fermenta semillas de vida.
Jesucristo: Infunde en tus discípulos y discípulas el Espíritu que aviva tu memoria y nos configura a ti.
Espíritu Santo: Derrámate en nosotros y nosotras para consolar, embellecer, liberar, sanar, caminar, amar…

José Luis Corral SVD