Vivir la Semana Santa

YO ESTOY AQUÍ (Domingo de Ramos C – Lucas 22,7.14-23,56 / Isaías 50,4-7 / Filipenses 2,6-11)

Este Domingo de Ramos introduce la celebración de los misterios más hondos y bellos de nuestra fe. Cada domingo de ramos nos muestra y nos ofrece la meta a la que aspiramos: seguir el camino para llegar a Dios siguiendo el ejemplo de Jesús, la obediencia total. Así, notamos que la liturgia nos introduce en los detalles de la Pasión, muerte y resurrección de Cristo. Es por eso que sería bueno que en cada momento aprovechemos esto para crecer en nuestra fe.

Los invito a que este tiempo no sea una costumbre de celebraciones católicas o una ocasión de vacaciones (un descanso y una diversión), sino un momento para dedicarnos como familia a la oración y a vivir tal experiencia de Jesús para aprovechar todas las gracias que estos días nos trae. Tomando este tiempo como costumbre o vacaciones, estos días no valdrían de nada.

Los invito a que esta sea una semana santa en la familia y en oración y a vivir esta experiencia con Jesús, juntos participando en las actividades de la semana. Acompañemos a Jesús en su sufrimiento y aprendamos a imitarlo día a día. Cristo debe ser modelo de todo hombre que busque siempre cumplir con la voluntad de Dios, como lo hizo él, sin importarle el sufrimiento, las injusticias, y las humillaciones.

Por esto, permítanme compartirles algunos puntos de cómo podemos vivir esta semana santa. Empecemos hoy: Domingo de Ramos, donde celebramos la entrada triunfal de Jesús. En la cruz, Jesús ha derrumbado el gran muro de enemistad que separa a los hombres y a los pueblos de Dios. Y como fruto nos ha traído la reconciliación y paz.

Lunes y Martes Santo, con corazón arrepentido, asistimos al Sacramento de la Penitencia para morir al pecado y resucitar con Cristo el día de Pascua. Lo importante de este tiempo no es recordar con tristeza lo que Cristo padeció, sino entender por qué murió y resucitó. ¿Por qué? Por nuestra salvación.

Miércoles y jueves a la mañana depende de las situaciones pastorales, en todas las catedrales de cada diócesis, el obispo reúne a los sacerdotes en torno al altar y, en una Misa solemne, se consagran los Santos Óleos que se usan en los Sacramentos del Bautismo, Confirmación, Orden Sacerdotal y Unción de los Enfermos. El Jueves Santo se celebra: la Última Cena, el Lavatorio de los pies, la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio y la oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní.

Viernes Santo, este día recordamos cuando Jesús muere en la cruz para salvarnos del pecado y darnos la vida eterna. ¿Cómo podemos vivir este día? Se trata de acompañar a Jesús en su sufrimiento. Este día manda la Iglesia guardar el ayuno y la abstinencia. Participamos en la Liturgia de Adoración a la Cruz con mucho amor, respeto y devoción. Se acostumbra rezar el Vía Crucis y meditar en las Siete Palabras de Jesús en la cruz.

Por último, domingo de resurrección o domingo de Pascua. Es el día más importante y más alegre para todos nosotros, los católicos, ya que Jesús venció a la muerte y nos dio la vida. Esto significa que a pesar de cualquier experiencia de enfermedad, problemas y situaciones difíciles, podemos vivir siempre felices y superarlos en la presencia de Dios. Por eso la Pascua es el paso de la muerte a la vida.

P. Ian Nercua svd
Parroquia San Cayetano, Palpalá-Jujuy